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lunes, 10 de octubre de 2011

¿Cuándo sabes que una chica te gusta?... Nanno

Sabes que una chica te gusta cuando te pasa la voz para ir a tomar helados, y le dices que irás encantado, cuando bien es sabido entre los dilectos miembros de tu cada vez más reducido círculo de amistades que los helados te despiertan la misma letal indiferencia que, por ejemplo, la comidad vegetariana.

Sabes que una chica te gusta cuando le envías un mensaje de texto al celular y te pasas los siguientes minutos contemplando la pantalla de tu teléfono, esperando su respuesta, con una ansiedad solo comparable a la ansiedad que tuviste de Cachimbo, cuando –parapetado detrás de unas rejas– aguardabas nervioso los resultados (catastróficos) de tu examen de ingreso. Y de hecho sabes que ella te gusta cuando, al comprobar que su respuesta no llega, te empiezas a bombardear a ti mismo de mensajes de texto, con la única finalidad de comprobar que el sistema de telefonía móvil no se ha caído justo cuando más lo necesitas.

Sabes que una chica te atrae cuando, luego de oír de su boca una frase medianamente prometedora, empiezas a sonreírle a todo el mundo. Les das monedas a los mendigos en las esquinas; les compras caramelos a los huérfanos. Te sientes un hombre de bien porque a ella, aparentemente, le gustas. Apenas te ha dicho que “te quiere”, pero para ti esas dos palabras gozan de una potencia estereofónica sobre la que se erige tu autoestima y extraordinario buen humor. En vez de caminar por la calle, bailas. Te trepas en los postes como un Fred Astaire fuera de forma, saltas juntando los tacones en el aire, les pellizcas los cachetes a los niños gorditos y les cedes el asiento a las señoras en el carro. Pareces un mimo huevón que no tiene otra cosa que hacer que contagiar su estúpida felicidad a los demás.

Sabes que una chica te está volviendo un tanto loco cuando, en plena realizacion de un trabajo, cuando el caos de tu grupo está en su punto más álgido, cuando los chicos que trabajan contigo te revientan el teléfono para darte, responsablemente, todo el trabajo, y tú –hecho un huevas– no les contestas, porque estás navegando por Internet, leyendo la más inflamada poesía amorosa, sin quitarte los audífonos, a través de los cuales escuchas, una y otra vez, una canción tan formidablemente meliflua como “bendita tu luz” de Mana.


Sabes que una mujercita te gusta más de lo debido cuando te metes a su perfil del Facebook e inviertes horas de horas en escudriñar sus fotos, leer con detenimiento su perfil, y buscar algo de información útil sobre sus gustos, sus preferencias y, sobre todo, sus amigos. Tienes que contestar mails urgentes, tienes que diseñar páginas para la edición de tu blog, informarte a diario de lo que pasa en el mundo, tienes que prepararte para tus clases de la semana, y sin embargo estás ahí, atrofiado, mirando –pixel por pixel– la sonrisa estática de la chica que se te ha metido en el cerebro como un imperceptible virus africano.

Sabes que una chica te gusta cuando, antes de darle el encuentro, acaso intuyendo que existe una micro posibilidad de robarle un beso, te cepillas los dientes con inusual frenesí, repasándote una y otra vez el hilo dental por los escondrijos más inaccesibles de tu boca (ahí, entre la endodoncia y la caries), y sorbiendo verdaderos ‘shots’ de Listerine para evitar que ella perciba el más mínimo rastro del olor de la pantagruélica Chita al Ajo arrebozada que te empujaste a la hora del almuerzo.

También sabes que una mujer te gusta cuando te levantas por la mañana y es en ella en lo primero que piensas. Y mientras te desperezas evocas su nombre, y al pronunciarlo te da la impresión de que se trata del nombre más bonito del mundo. No importa que sea Gertrudis, Josefa, Ruperta o Teófila. Cuando alguien te gusta, su nombre rezuma, hiede y expele una extraña belleza etimológica.

Sabes que una chica te gusta cuando, haciendo menoscabo de tus ideas y convicciones supuestamente más arraigadas, empiezas a torcer tus opiniones con tal de calzar en el imaginario que ella va delineando en sus conversaciones. Si ella dice que le gusta el campo más que el mar, pues a ti, de pronto, también te gusta (aunque odies a los mosquitos, aunque tengas alergia al polen y aunque el contacto con las plantas te saque roncha).
Sabes que te gusta una chica cuando empiezas a considerar que la colombiana Shakira no canta tan mal después de todo, porque una de sus canciones era la que sonaba de fondo en el primer encuentro que tuvieron, mientras tu le decias todo lo que sentias por ella.

Sabes que te encanta cuando has quedado con ella en encontrarte en un lugar a las, digamos, 4 de la tarde, y todo el puto día se te pasa lentísimo. Miras el reloj compulsivamente, haciendo fuerza mental para que el minutero se mueva a mayor velocidad. La expectativa te mantiene intranquilo, inquieto. El tiempo avanza como una procesión. A falta de solo una hora para las 4 de la tarde simplemente ya no puedes más con tu alma. Será la hora más larga de las muchas que has vivido y de las muchas que te tocará vivir.
Sabes que te gusta alguien cuando te importan una mierda las tradicionales pichangas de fulbito de los miércoles, las inter diarias charlas nocturnas con tu buen amigo del colegio, o todo lo que antes ocupaba tu tiempo libre. Ahora solo quieres estar al lado de ella. Y si uno de tus mejores amigos te llama al celular porque necesita ayuda, y al hacerlo interrumpe un momento íntimo, pues lo mandas al carajo sin la menor culpa. Y si tú mismo organizas una esperada reunión de patas que no se ven hace lustros, pues la desbaratas si ella te llama para sugerirte hacer algo juntos.

Sabes que una chica te gusta cuando crees que Tacna es una mejor ciudad solo porque ella vive ahí. Tú –que siempre despotricaste contra el tráfico, el frío, el cielo color cemento barato, la basura, la gente mañosa y cínica– ahora estás fascinado con vivir aquí, y no pasas una noche sin agradecerle a Dios (de quien te has vuelto un hincha acérrimo) por haberte permitido nacer en estas hermosas latitudes geográficas.

Sabes que una chica te interesa cuando, a pesar de tus 17 años y de tu retórica experiencia en estas lides, asumes con ella el correoso comportamiento de un niño, y dejas de ser un hombre aplomado que se mueve con talento para convertirte en un alfeñique carcomido por las dudas.
Por último, sabes que una chica te gusta un montón cuando pierdes cerca de dos horas en elaborar una pormenorizada lista de situaciones que te demuestran que te gusta. Escribes un texto sobre eso y lo cuelgas en tu blog, cruzando los dedos para que ella lo lea pronto, se emocione, se encabrite y te pegue un telefonazo (o te ponga siquiera un mail) para decirte cuánto le gustas tú.
Pregunta obligatoria para los lectores: ¿cuándo saben ustedes que alguien les gusta? Quizá sus indicadores sean más precisos que los míos.

Siento que ultimamente he olvidado la finalidad del blog, creo que retomare aquellas tardes de ocio para escribir un capitulo mas de su novela virtual "COMO LA VIDA MISMA", me quede en la cuarta, de las seis propuestas, pero aun no creo poder terminarlas.
Siento que si las escribo ahora van a perder toda la veracidad del caso, asi que proximamente se viene la QUINTA SESION.

Al final del arcoiris...Nanno


Hay dias en el que uno se siente demasiado bien, mas que cualquier dia, te suceden las mejores cosas, como algun reecuentro con alguien a quien quieres o como el reencuentro de una amiga que no ves hace mucho tiempo, son esas cosas a las que una personas llenan de felicidad.
Pero siempre hay algo que te pone negativo, pero uno dice  no es nada a comparacion de otras cosas, pero lo peor si se da en esos dias, asi como hoy en el que uno dice no puede haber nada que quiebre mi felicidad, y de pronto te ves a las 6:PM totalmente feliz hasta que una persona te puede hundir con palabras, que tu viste venir pero ya era muy tarde para evitarlas.Hasta ahora no caigo en saber quien fue el responsable yo o mis malas acciones, pero ya fue me encuentro en un dilema que no crea del que pueda zafar.
Se podria decir que ahora estoy rodeado de mierda hasta el cuello y si no hago algo pronto esto me estallara en la cara. Uno puede ser inconsciente y decir que esto tiende a solucionarse solo, como yo lo pense pero creo que luego de uno te da una advertencia no se puede, tienes que solucionarla tu y por tus propios medios.
Realmente no se si reirme o llorar, reirme por ver mis errores y no corregirlos a tiempo, y llorar como un acto de liberacion de todo lo que reprimo, realmente el final va ser funesto, puede que yo acabe mal o puede que lo solucione pero no me libre de todo.
Hoy es un dia que quise evitar hace tiempo, pero como nunca cargue culpa de que este dia viniese se me presento y un mal momento ahora solo me queda respirar hondo y analizar como voy a solucionarlo.  Se que no encontrare la solucion al final del arcoiris, pero si se que me alegra verlo.

martes, 4 de octubre de 2011

FINAL PÓSTUMO... AnanZender




No hay separación amorosa que te deje conciliar el sueño con facilidad. Veamos. Cuando es la otra persona la que solicita separarse, simplemente no duermes durante dos o tres días: la nostalgia, la rabia, el dolor te devoran por dentro y te desvelan por fuera. Quedas en estado de vómito, de sequedad orgánica y sonambulismo. Ojeroso, atraviesas las madrugadas, evocando escenas, deshojando teorías y probabilidades (a falta de margaritas) tratando de entender en qué momento todo se fue al diablo. (Porque las relaciones, como ya se sabe, nunca se quiebran cuando se anuncia el rompimiento, sino mucho antes: la noche, la tarde o la mañana aquella en que intuiste que algo andaba mal, pero no te detuviste a conversar. Es en ese instante en que un inofensivo furúnculo empieza a convertirse en cáncer mortal. A la larga, el alejarse es solo la manifestación epidérmica de algo que ya estaba podrido).
Por otro lado, cuando eres tú el que propone distanciarse, te vas a la cama con la negra sensación de haberle hecho pedazos el corazón a otra persona, y eso puede ser peor. No más triste, pero sí más agotador. Si llorar porque te dejan desgasta, ver que alguien llora por una decisión tuya desgasta el doble: la pena y el remordimiento son demasiado pesados, y por lo general la gente no tiene el temperamento suficiente como para ponérselos al hombro.
Sea de la manera que sea, toda separación supone un desapego que puede ser traumático. Y es que cuando encuentras a un ser humano que te gusta, te eriza, te entretiene, te cuida, te complementa, te inspira, desarrollas de modo irracional un indómito sentido de la pertenencia. Y para que eso ocurra no tienen que transcurrir años de años: bastan unas cuantas semanas para que ese sentimiento nazca, se reproduzca, crezca y se expanda.
Sin darse cuenta, los enamorados convierten el amor en un zapato ortopédico, una prótesis sin la cual no pueden caminar (o por lo menos eso les gusta creer). Por eso para los chicos enamorados separarse duele lo mismo que una amputación: sienten que les están arrancando una vértebra, que le están extirpando las tripas, cuando simplemente están regresando a su estado original: la soledad.
Quizá es de toda esa confusión de donde nace el impulso que lleva a la gente a ponderar categorías tan discutibles y volátiles como “LA mujer de MI Vida” o “EL hombre de MI vida”. Joder. Qué estupidez. No sé ustedes, pero a estas alturas yo ya me convencí de que la única persona de MI vida soy yo mismo. Contra lo que podría parecer, esa no es la conclusión de un joven de 17 años amargado, sino la filosofía práctica de quien prefiere que su estabilidad anímica dependa lo menos posible de terceros.
Aún así soy consciente de que separarse es doloroso. Básicamente porque implica empezar desde cero, y porque te sientes obligado a aceptar que eres totalmente prescindible para alguien que aún es necesario para ti.
En los últimos días he vivido algo de todo esto. Una chica a la que quiero mucho (digamos que se llama CT) me pidió no vernos más. Algo que hice o dije o escribí (o las tres cosas juntas) la había decepcionado. 
Era tal su abatimiento que verme y saber de mí le resultaba más triste y dañino que no verme. 
Mientras conversábamos vía MSN (las relaciones humanas suelen acabar vía MSN), cobijé una certeza horrible: el único remedio para su consternación era mi invisibilidad. Entendí que, para que ella se salvara, yo tenía que mimetizarme con el aire y desintegrarme. Para que ella estuviera bien, para que retomara la conducción de su vida, era imprescindible que yo desapareciera, que me tragara la tierra por un buen tiempo.
Me odié cuando vi encarnado en ella el pedido de un adiós involuntario, pero urgente. Me odié, entre otras cosas, porque alguna vez yo estuve en su lugar y le disparé esa misma mirada tirante –mitad desprecio, mitad amor– a una chica que me había desollado el corazón. Me odié por parecerme tanto a ese tipo de persona destemplada e insensible que siempre aborrecí, y en la que juré nunca convertirme.
La vida te da lecciones duras. Cuando produces en otro el avinagrado efecto que antes alguien produjo en ti prolongas una odiosa cadena que tiene infinitos eslabones. Ahora sé que solamente cuando CT le destruya el corazón a un tercero, recién ahí, mi culpa interna se aliviará un poco. Y tal vez solo desaparezca del todo el día remoto en que ese tercero haga añicos los sueños amorosos de otra mujer.
El dolor –es como el calor de una antorcha que se pasa de mano en mano– se logra alejar de ti, pero con una martirizante lentitud. No desaparece de golpe, se esfuma.
También por estos días me he cruzado con un ex amor. La vi una noche, en un local público. Nos saludamos con normalidad y sostuvimos una charla amable: falsete, pero amable. 
Sin embargo, cuando regresaba a mi casa, pensando a lo largo de avenidas vacías, no podía dejar de recordar el día en que nos dejamos de ver, hace más de 7 meses atrás.
Ella es la chica que más me ha hecho llorar. Hasta antes de que mi vida se cruzara con la suya yo pregonaba esa frase que asegura que “los chicos son machos, porque no lloran” (otra antigua cojudez con inexplicable vigencia contemporánea). No me gustaba exteriorizar mi lado vulnerable. Pero con esta mujercita no pude hacerme el sueco valentón. La noche en que me dijo que “me quería, pero necesitaba estar sola” sentí que alguien me clavaba el cuchillo de Rambo en el empeine.
Hasta ahora no puedo creer todo lo que chillé. Un bebé recién nacido hubiera parecido un monje tibetano al lado mío.
Lloré lo que no había llorado nunca antes. Parecía una fuente de lágrimas. Si alguien me cargaba y me ponía en medio de una plaza, hubiera sido una perfecta catarata ornamental. 
Al día siguiente de la ruptura, las cuencas de mis ojos no estaban moradas, sino verdes de tan irritadas. Parecía un mapache castigado. Un zorrillo famélico y sin hogar.
Lo peor es que atravesaba la edad del masoquismo más ciego, o sea, lloraba con sadismo, relamiendo mis heridas como un gato techero y trastornado. Me encerraba en mi cuarto, apagaba la luz, enchufaba el minicomponente  y–al son de los temas más almibarados y suicidas de Andrés calamaro– me practicaba imaginarios chuzos en las venas de las muñecas.
Ahí, postrado voluntariamente en la cama, barritaba de desolación. Lo raro –lo tremendamente raro– es que algo dentro de mí disfrutaba de todo eso.
Por esos días llegó a mis manos una novela de García Márquez. En lugar de tomar ansiolíticos que me ecualizaran el ánimo (o barbitúricos que me lo aniquilaran de cuajo), me sumergí en la lectura de ese libro para ver si la Literatura hacía algo por mí (ya que yo vagamente hacía algo por ella). 
Y fue en esas páginas donde encontré, inesperadamente, la manera de olvidarme un poco de la novia que me había dejado la autoestima en cuidados intensivos.
Uno de los capítulos de la novela “memoria de mis putas tristes” de García Márquez, me hizo ver que mi dolor no era cuan profundo yo pensaba, entendí desde aquel momento lo que vendría a ser el amor, aunque casi les confieso que no basto una simple lectura, tuve que entender como un periodista de 90 años retirado quería darse un último gusto el día de sus noventa años, y que tras toda una vida vacía, encontraba el amor en una joven 76 años menor que él, y García Márquez lo escribió tan preciso todo, que solo dejaba una explicación a todo lo que pasaba a este entrañable personaje.
Creo que fue ahí cuando colegí que era mejor reírse de las penas de amor en vez de arrastrarlas cual si fuesen las chirriantes cadenas de un alma en pena condenada a morar imperecederamente en el purgatorio.
Pero el humor también se toma sus días. Y mientras llega para consolarte, te sientes un poco a la intemperie, un poco en desamparo, como si a tu casa le hubieran retirado el techo y las paredes y hubieses quedado a merced de las lluvias más copiosas. Todo es un charco lodoso cuando alguien se va de tu lado.
Y la escena final es asquerosa: tú llorando sobre su hombro, atragantándote con tu propio llanto, y ella palmoteándote la espalda, como si fueras un niño al que hay que apapachar porque está deprimido. Puaj.
Necesitaba escribir esto.
CT, una chica a la que quiero mucho, me ha pedido que desaparezca, lo que equivale a pedirme que me muera un poquito, que renuncie a mis impulsos. Que deje de ser yo.  Para que ella viva, tengo que morir. Qué vaina.
Supongo que de eso se trataba todo.


domingo, 25 de septiembre de 2011

Sin saber que decir... - Intermedio

Nunca pense que pudiera llegar a decirtelo asi, buscate otro lugar. Tu ya sabes como soy tener que decir la verdad no se si elegi la mejor ocacion pero nunca te quise dañar, parte de mi tu eres parte de mi . tengo miedo a llegar y que no estes aqui. no quiero expirar el final, ahora la noche ocupo tu lugar... sin saber que decir ahora nadie me espera.. quisiera dormir pero no lo consigo no puedo dejar de pensar..... zender

martes, 20 de septiembre de 2011

UN SIMPLE DE MENTE - INTERMEDIO



Siento que he pasado por muchas etapas, tantas que ni se en donde me encuentro, realmente nunca aprendi nada o asi lo noto. No quiero que el mundo me vea por que creo que no me entienden, en un lugar donde todo esta hecho para ser roto, yo solo quiero saber quien soy yo. Cuando recien empiezo, comienzo a dudar; busco el momento que sea ideal para poder a ti llegar, recorro los caminos buscando la señal, aveces en mi mente te puedo imaginar. y esto que ves es lo que hay, es lo que te puedo entregar y como lo siento que todo se haya dado así.

Si te pudiera hablar y llegar a donde estas, si me pudieras hablar y el mundo fuera diferente, en esta historia jamas llegariamos al final, contigo lo tendria todo completamente. Te busque entre mil lados y por fin te encontre, pero ahora como remediar el mal, perdimos por no querer cambiar. Pero ahora no pienso quedarme otra vez sin hablar, que tiene de malo perder la razon. 

 Me gusta como eres, como esa balanza que mide el tiempo la soledad y el silencio, como esa herida en el corazón que no me duele, me gusta como eres, siento que en ti existe una niña, una amiga, una mujer en mi vida. Han sido pocas las veces que hemos hablado. pero tu eres de esas personas especiales que te hacen recordar que tienes humanidad, de que tambien tienes sueño, y el corazon de niño que todos tratamos de opacar, eres esa especie de mujer que nunca encuentras, que fueron extintas por esta sociedad. 

 Tengo miedo de no decirte que te quiero y de estar enamorado, puesto que no se estar enamorado, te propongo que hagamos un trato, un pacto que selle nuestro secreto, tu te callas y yo me callo tambien que lo nuestro es un hecho. creo que me veo en esa situación de decirte lo siento, no sabes cuan amada estas, quiero encontrarte y decirte "te necesito" .... oh, let's go back to the start!!!


sábado, 2 de abril de 2011

Por siempre y un día mas. Cuarta sesión

[SI NO HAS LEÍDO EL POST ANTERIOR, NO LEAS ESTE. SI LO HAS LEÍDO, TAMPOCO] 
Con el permiso del narrador, asumo fugazmente la conducción de este relato. Lo hago únicamente para contar desde una perspectiva mejor esta parte de la secuencia de sesiones, cuando me encontré totalmente arrancado de mi presente sabía lo que tenía que hacer.
Era un domingo 20 de julio, pasadas ya las 11:30 am. Lo recuerdo con absoluta claridad. Me encontraba aun yo en mi habitación, recuerdo muy bien cómo es que todo lo vivido me arrastraba al pasado, con miedo de decaer en una depresión no tuve mejor idea que obedecer a la psicóloga, respecto a la realización de una carta, no sé muy bien si la idea de escribirle a Anna fue originalmente mía desde hace un tiempo o fue parte del sugestionamiento que creó la psicóloga en mi, pensando que eso podía amilanar mis sentimientos de culpabilidad, le hice caso, levante de mi cama abrí las cortinas y note como el brillo del sol quemaba mis retinas; habían pasado ya más de 24 horas que no veía el sol, me había aislado completamente, tal vez fue aquella imagen mía la que me hizo ver el lumbral del camino de retorno, pensé que ese momento significaría el momento en que me levantaría a redimirme lástima que solo  pude desencadenar algo que no pude detener.
Comencé a escribir, tome una hoja cualquiera, serciorandome que estuviera vacia, para poder empezar a escribir, fueron momentos de tensión como si se tratara de algo pulcro que tenia que seguir todos los protocolos establecidos, pero dígame alguien ¿Cómo es que se escribe una carta?, no tenia ni la mas minima idea de cómo hacerlo, pero dentro de mi estaba aquel sentimiento intermitente que me decía que debía ser original y por una vez en mi vida no tenia que guiarme ni seguir algún modelo, fue entonces cuando decidí empezar a escribir.


  Comencé la carta poniéndole de titulo Anna en la esquina superior derecha, luego segui puse una frase, que sabía que era muy significativa para los dos “De tu depto siempre a prix d'ami”, era de una canción de Fito paez que nos encantaba a los dos. Luego seguí…


Cuando te conocí ya no salías con el primero que te había dejado, no vale la pena hablar de aquellos años pasados, te mire directamente hacia los ojos y note como tu mirada podía atravesarme, y recuerdo muy bien que me dijiste que por mí no ibas a cambiar, ibas a seguir siendo igual, ahora es tan hondo mi dolor por que se que yo tuve el maldito error, que levanto entre tú y yo ese muro de silencio oscuro. Creo que caí en mi propia trampa. Dime ¿Que voy a contarte que tu no sepas?, te extraño deberás y te he echado de menos, lo siento tanto el haberte perdido, yo sé que no se puede vivir del amor y ser el único que te bese la boca bombón, recordarte me arde y me duele, haberte dejado marcharte primero.
Vivir así no es vivir, le dije a mi corazón sin gloria pero sin pena, pero el que entiende de razones; tu amor es mi enfermedad, sin ti soy un envase vacio, y tú ya sabes puedo presumir de poco porque todo lo que toco se rompe, y sé que me cambiaste la vida porque eres esa clase de mujer que no se olvida.
Y tu sabes que no he querido ser aquel estúpido que te llama todas las noches, pero ahora entiendo que esos son los detalles que van marcando la relación de uno, también ahora entiendo que el amor no se paga con dinero, porque el amor no se compra; discúlpame por haber sido como un terremoto, yo te encontré entera y ahora veo las ruinas en que te convertí, aun lamento todas aquellas veces en que nunca exprese lo que sentía por ti.
Por más que diga o trate de creerme la idea que el tiempo va curarme de algún modo yo se que el tiempo no es doctor. Han pasado exactamente 22 días sin hablarnos y me pregunto ¿Quién escribiría la historia de lo que pudo haber sido?, se que la moneda cayo por el lado de la soledad y el dolor y creo que lo estoy pagando como yo te lo hice a ti, eres tú la que me haces sentir inmortal pero a la vez bien o mal. Te acuerdas de lo que decíamos, que podíamos conseguir todo lo que soñábamos, no es que me pase de la raya pero soy muy sensible a tu belleza por eso pierdo la cabeza con tanta facilidad, por eso se que nunca es tarde para pedir perdón.
Esta vez no sé si gane o perdí pero sufrí y también fue feliz, la verdad todavía te quiero no me importa lo que te parezca, si me falto ternura o no alcance a decirte todo lo que siento, pido que me perdones…                                     nanno  
                                           

Intermedio,"eres libre de hacer cualquier cosa que tú quieras, puedes hablar de nada si así lo quieres”

Me encontraba hablando en cierta ocasión con una compañera de salón que me felicitaba respecto al blog, fue una de las pocas veces en que percibí una felicitación sincera y no tan solo un frívola felicitación que solo sirve como una forma de adulación, estuvimos en una charla interminable, descubrimos aunque no nos conocíamos bien que teníamos gustos muy parecidos, pero me lleno de desasosiego el ver que ella también escribía pero todo lo que redactaba lo mantenía oculto, y no pensaba publicarlo porque ella no le restaba importancia al  “que dirán” y bueno luego me puse a reflexionar que dirán de mi, soy un tipo loco,bipolar e inmaduro, ¿pero en realidad me interesa lo que tú piensas?, con esto no trato de reprochar a nadie pero simplemente aclaro que no me atañe el que tu critiques el blog o alabes las historias, porque yo sé cuáles son las reglas de juego…
Bueno aquí le dejo un video de oasis a esa escritora frustrada por el momento, y espero que se dé cuenta que no debe darle importancia a los demás, porque “eres libre de hacer cualquier cosa que tú quieras, puedes hablar de nada  si así lo quieres”



sábado, 26 de marzo de 2011

Un juego de lagrimas. Tercera sesión

[SI NO HAS LEÍDO EL POST ANTERIOR, NO LEAS ESTE. SI LO HAS LEÍDO, TAMPOCO]
Nanno hubiera preferido contarle a Sucso la historia con Anna en otro lugar, bajo otras condiciones, no en esa sombría fiesta, en cuyo aire se mezclaban el barullo de la multitud y esa estruendosa música electrónica que lo obligaba a forzar la garganta todo lo que podía.El ya sentía que estaba cayendo en el fondo del pozo. Sentía en carne viva la soledad en el que  se encontraba y los ojos se le llenaban de lagrimas.
En su cabeza pesaba una gran culpa por la repentina separación con Anna. Recordaba cada detalle minuciosamente y no entendía por qué extrañaba tanto a alguien que en las últimas semanas parecía resultarle indiferente, que con silenciosa actitud demandaba mucha más atención,mas de la que tenia posibilidad de dar.

A pesar del ruido nefasto, nanno se dio maña para hilvanar los acontecimientos nuevamente. Esta vez se preocupo en proporcionar detalles más explícitos de los que había dado a  su psicóloga, que hasta ese instante era la única que sabía todo (o casi todo). Pormenorizo cada episodio para que sucso –que tenía la enorme ventaja de conocerlo a el y anna por el colegio– es fácil que comprendiera a cabalidad lo denso de la situación.
Hablo sin remilgos, con absoluta confianza. sucso sabía perfectamente cuán puras y leales habían sido sus intenciones con Anna desde que se conocieron. Sabía cómo se había originado en el ese creciente deseo por estar a su lado. Era quizá el único testigo que quedaba de sus viejos sentimientos. Los demás amigos del colegio no figuraban, así que no había otra persona que compartiese con él ese archivo de secretos escolares.

Sucso se equivocaba al pensar que nanno lo veía como un amigo cualquiera. Todo lo contrario. Él era un personaje clave y su reacción, sus consejos y opiniones no serían de ningún modo anodinos ni coyunturales, sino que tendrían el enorme valor de la perspectiva del tiempo. Por eso se esmero en contarle todo con puntilloso énfasis, desde el dia en que se conocieron en la secretaria del colegio hasta la boba ruptura con anna, con todo el relleno de en medio: el primer beso camino a su casa, las primeras fugas de clases, las continuas conversaciones por el chat, la complicidad en las conversaciones, los juramentos de amor, la inconmensurable sensación de haberse tomado una esperada revancha con la vida.

Nanno también le habló de sus problemas de personalidad, del papel subalterno que venía jugando en su vida, pero sobre todo se enfocó en Anna, en la relación accidentada que había construido con ella y en el escenario de posibilidades que a raíz de eso se abría enfrente.
La cara de sucso fue mutando de expresiones a medida que el relato de nanno avanzaba. Su rostro pasaba repentinamente de la suave sorpresa a la perplejidad, de la intriga a la incertidumbre, de la duda a la sospecha, de la ansiedad a la comprensión y de la comprensión otra vez a la sorpresa.

Nanno invirtió más de cuarenta minutos en reconstruir los hechos, y al hacerlo –gracias ese mágico vínculo que existe entre las palabras, la memoria y la inteligencia– fue comprendiendo mejor el lugar en que estaba ubicado. Contar su historia una vez más era un modo de tomar distancia de su posición para poder apreciarla, como quien se retira unos metros para contemplar el paisaje del que ha estado formando parte minutos antes, y solo así consigue juzgar la vastedad de la escenografía: sus colores, su luz, su belleza o su precariedad.

Después del vómito mental que significó la ininterrumpida narración, nanno tomó un largo sorbo de cerveza, mientras sucso, todavía boquiabierto, acusaba recibo del testimonio que acababa de escuchar
sucso –Me cagaste, huevón
nanno–Qué locura, ¿verdad?
sucso–Es una historia alucinante, nanno. Una historia circular y alucinante.
nanno–Lo peor es que no sé qué hacer, estoy como paralizado
sucso–Bueno, pero tú qué quieres…
nanno–No sé. Amo a Anna. La amo. Y quisiera que fuera una relación normal, pero no puede serlo.
sucso–Te refieres a que la cagaste y no pueda volver a ser lo mismo
nanno–Exacto. Eso no es normal
sucso–Si no la hubieras cagado, estarías con ella, supongo…
nanno–Sí, supongo que sí
sucso–Lo que me parece increíble es el modo en que la vida, el destino o la mera casualidad pone frente a frente a dos personas que en algún momento creyeron tener resuelta su historia afectiva. Es decir, debe haber habido días, muchos días, en que Anna se levantaba de su cama convencida de que su relación contigo era el punto culminante de su expediente amoroso.
nanno–¿Y a qué vas con eso?
sucso–A que nunca nada está dicho por más que uno crea que sí. Yo veo que la relación era muy fuerte, y si pidieras regresar con ella otra vez.
nanno– Es que no entiendes anna es una chica intensa, activa, con una opinión de las cosas y una manera de ser bastante independiente. No es ninguna de esas mocosas cojudas que quieren cosas superficiales.

Nanno y sucso continuaron esa conversación hasta quedar medio borrachos. La música electrónica de la fiesta se convirtió en rock y luego el rock en salsa, y la gente se fue animando a bailar un poco más. Ellos cruzaron distintos temas, sin dejar de administrarse vasos de cervezas.

Nanno–Salud por tu nueva flaca, dijo nanno
Sucso–Qué flaca ni que ocho cuartos, salud por tu historia…
Nanno–Bueno, salud por las dos cosas

Casi a las 2 y 30 de la mañana nannosucso prometieron no contar nada de lo tratado.

“Ha sido mostro verte, conversar contigo”–le dijo nanno. “Eso sí, no vayas a contar nada en el salón ah, ja, ja”–le pidió bromeando. sucso solo se río e hizo un gesto con las manos como diciendo “no te preocupes”. Sucso le dio un segundo abrazo y luego desapareció tras la puerta.

Nanno se puso a pensar como es que a pesar de las flaquezas de Anna, ella y nanno vivieron algunos días inolvidables, sin esconderse, actuando como los enamorados que eran. Había, desde luego, algunas cláusulas que cumplir. Por ejemplo, nanno solo podía visitar la casa de anna cuando Emilio su hermano no estuviera. Por lo demás, todo transcurría sin grandes apremios.
 
Paso todo el día martirizandose pensando en ella (no estoy seguro si esos pensamientos llegaron a el por la conversacion con sucso o el ver que nanno y ella estaban a menos de 2 metros de distancia), en el salon de clases, y fue recordando poco como es que fue fulminando su relación con anna". Las conversaciones entre Ana y Nanno, que jamás desembocaban en pleitos, se fueron infectando con discusiones como esa. Ella buscaba un cambio gradual en su vida social, un cambio que no afectara, pero nanno se desesperaba y sentía que le costaría trabajo adaptarse a sus necesidades. El veneno de esas riñas, sin embargo, demoraría en inocularse.

Los posteriores a esa noche fueron días muy raros. A nanno, por algún motivo difícil de explicar, le gustaba que continuara las sesiones. La presencia periférica de una psicóloga le resultaba extrañamente satisfactoria: era una presencia –menor, pero latente– que le confería algo de seguridad, es aquellos momentos grises, siniestros, que embargaban a nanno, y que era el encanto siniestro y gris que las prohibiciones siempre le habían suscitado.

Todas los días, nanno llamaba a sucso para juntarse. No solo lo hacía porque confiaba en la interpretación que él pudiera hacer de sus problemas, sino porque además estaba cada día más escaso de amigos. Ernesto era un buen compañero del colegio, pero no su confidente. jano no era lo suficientemente cercano.

Sucso, sin quererlo, se convirtió en el exclusivo depositario de su confianza.nanno le contaba cómo es que el quería volver a hablar con anna, pero también compartía con él sus dudas más tormentosas respecto del desenlace que esa historia podía tener. Sucso lo oía y enriquecía esas pláticas con sus recuerdos personales de la época en que nanno empezó a obsesionarse con Anna.
Sucso–Te noto un poco tenso…
Nanno–Es que, no sé, a veces me parece que fuésemos dos personas completamente diferentes…
Sucso–¿Anna y tú?
Nanno–Sí, pero completamente.
Sucso–¿Tanto así?
Nanno–En el colegio, yo era un idiota que no se animaba a nada. Ahora tengo mucha más confianza en mí, en mis opiniones, en mi capacidad, en fin. Con Anna sucede algo parecido…
Sucso–Yo la recuerdo recontra alegre, sonriente…
nanno–Exacto. Hasta hace unas semanas, a pesar de los problemas, jamás perdía la sonrisa. Pero de un tiempo a esta parte no hace más que quedarse callada, hablar poco y llorar. y me siento afectado aunque yo ya no sea parte de su vida.
Susco–¿Llora mucho?
Nanno–Llora, llora, llora. Todo el día llora…, te conté sobre el mail que recibí de su amiga sole, pero bueno todos me fastidian y dicen que soy la causal de su desdicha.
Sucso–Bueno,nanno, ponte a pensar. Es lógico. Apareces tú, queriendo volver a hablarle, luego de que tu la cagaras, su mundo ha dado un vuelco completo. Esa no es una vida, es una película hindú. Lo pienso y hasta a mí me dan ganas de moquear.
Nanno–Llámame insensible o lo que quieras, pero hay algo de ese llanto que me saca de quicio, me enerva, me pone de mal humor, ella no se pone a pensar como estoy yo luego del error que vi que cometí. No sé si es el llanto mismo, o la inmediata sensación que tengo al saber por que se dan: la sensación de que soy el principal responsable de todo su desastre…

Los ojos de nanno se enrojecieron. Una minúscula lámina acuosa los cubrió. Se mordió la lengua y reprimió las lágrimas
Sucso–¿Estás molesto no?
Nanno–Rabioso, la palabra es rabioso. Adoro a esa mujer pero a veces, solo a veces, me pongo a pensar en que quizá hice mal en interferir en el destino. Quizá lo mejor era dejar la historia como estaba, no alterarla.
Sucso–Estás metido en la historia, nanno. Metido hasta el cuello. Lo último que puedes hacer es pensar en saltar y escaparte. Sería una cabronada.
Nanno–Sí, tienes razón. Sería una cabronada... 










miércoles, 23 de marzo de 2011

El pasado no perdona. segunda sesión

[SI NO HAS LEÍDO EL POST ANTERIOR, NO LEAS ESTE. SI LO HAS LEÍDO, TAMPOCO]
Aquellos días luego de la primera sesión, fueron de tensión absoluta.pues sabia que tenia que continuar con la terapia.Mirase a donde mirase, todo lo que nanno  veía eran señales de su inminente segunda sesión. Los nombres de las calles, las noticias de los diarios, las canciones en la radio. Todo le parecía un gran mensaje controlado por alguien que quería perturbarlo. 
Una tarde pasó por una tienda de electrodomésticos y en las decenas de pantallas de los televisores apiñados en la ventana aparecía, multiplicada, la publicidad de una persona que asistía a su cita con el psicólogo. Se quedó mirándola, como hechizado por la imagen dramatizada de la terapia. Casi al final del comercial, se escuchó al fondo la voz de un locutor en off lanzando una pregunta: “¿Qué? ¿No estás preparado para aceptarlo?” Nanno dio un paso para atrás. Miró a los lados, creyendo de pronto que se trataba de una cámara escondida. Cuando se dio cuenta, enterró la cabeza y siguió caminando, intentando disimular el susto. Fue demasiado.

Al día siguiente, el dia al que prolongo la sesión, nanno no se mostraba demasiado contento ya que la tarde anterior había recibido un mail, no fue un mail precisamente amable. Fuera del delicado asunto del estado de Anna su "ex-pareja", sole su amiga "la que le dedico el mail", no se anduvo con consideraciones. Le reprochó su actitud pendeja, egoísta, tachándolo de inmaduro y propinándole los más insultantes adjetivos que sabía. Imbécil fue el más suave.

Al momento del inicio de la sesión comprendió que nanno se había enamorado, no de Anna, sino de la historia con Anna. De la imposibilidad de estar con ella. pero en el momento  que al fin era suya,  todo empezaba a colorearse de un tono gris, pesado, típico, aburrido.Luego de arribar a esas certezas, se sintió mugroso. Pero lo aceptó. 



Aceptó la mugre de sus dudas, de su cobardía, de su simpleza, y sintió un inmenso soplo de alivio en medio del corazón. Eso no pudo comprender en su momento, pero por que el bajón de no estar cerca de ella aun le dolía.

Era claro para avanzar tenia que absolver todas sus dudas respecto por que estaba así, comenzaba la sesión y la psicóloga pidió que nanno desenvolviera los sucesos pasados  y ella luego le diría todos sus errores y le explicaría el porque de su tristeza .


Fue la conversación más dura de todas las conversaciones duras que él había tenido nunca. Todo lo que había ensayado lo olvidó de golpe y comenzó a balbucear sus deprimentes excusas. No quería seguir con esto. No se sentía bien. No lograba sentir lo mismo que al principio. No lo dijo así, pero lo insinuó. Algo se había quebrado y, aunque le costaba identificar qué cosa era, no parecía tener remedio.
Pero comenzó diciéndole como comenzó el festín de su desasosiego:
nanno.- “No estoy a la altura de lo que sientes por mí”, concluyó. 
Anna  se quebró al escucharlo. No lloró desconsoladamente. Es más, casi no lloró, pero en sus ojos, en sus facciones hubo de pronto una gran ausencia. Un apagón. Las palabras de nanno la impactaron tan hondo que, en vez de producirle una pena ruidosa, la conmocionaron en silencio. Sintió como si dentro de ella alguien hubiese lanzado una pedrada. Un golpe seco. Eso sintió. Eso y un leve mareo.

A su turno de anna , le hizo cien preguntas, pero a medida que las hacía se daba cuenta que no buscaba que nanno las respondiera. Eran preguntas que ella necesitaba hacer en voz alta pero que nadie podía contestar. 

Anna.-¿En qué momento dejaste de sentir? 

Anna.-¿Esto fue real? 

Anna.-¿Por qué prometiste? 

Anna.-¿Qué faltó? 
Anna.-¿Por qué esperaste tanto para decirmelo?
Preguntas que anna había ido forjando a lo largo de la conversacion y que se habían quedado así, abiertas, detenidas, sin solución, como emblemas de una relación que en el fondo era eso: una suma de incógnitas. 
De repente fue nanno el que se puso a llorar. Con la cabeza gacha y la voz entrecortada, cogió las manos de Anna, pidiéndole disculpas. Parecía un chiquillo buscando el perdón de su mamá.
Estuvieron así casi dos horas. La conversación era un laberinto: iba y volvía por diferentes intrincados lados. Al final fue ella la que se puso de pie y se marchó. Antes le rogó que no la llamara más, que no le escribiera, que desapareciera sin dejar rastro. “¿Estás segura de que es eso lo que quieres?”, consultó nanno, con los ojos acuosos. “Sí, por favor”, dijo ella, mirándolo con un resto de amor y de lástima.
Mientras la veía irse de su lado, nanno  no pudo evitar sentirse un desgraciado. Sabía que acababa de producir un daño irreparable y albergar esa certeza era algo casi tan terrible como haber sido dañado. Quería a Anna, pero le llenaba de un absurdo pero concreto sentido de la responsabilidad que el tuvo el error por la decisión, o tal ver tenía razón: no estaba a la altura.
luego de lo acotado, solo vino la pura y asquerosa diplomacia que un paciente ejerce con una psicologa, ella solo atino a decirme webon en términos médicos, pero era algo obvio, pero no era algo que me agrado mucho, el poder asumir la responsabilidad de que "la habia cagado" en otras palabras, yo no quise o tal vez nunca me di tiempo de analizar lo que paso.
Esto fue todo lo que la psicóloga me pudo sacar en mi segunda sesión, tal vez a la siguiente resuelva mis conflictos internos "bipolaridad"= trastornos de personalidad."jaaaa". Pero por el momento mi causal deriva a solucionar este problema que me aqueja.



martes, 15 de marzo de 2011

cáncer y la simbiosis de escorpio: primera sesión


Me desperté temprano hoy e intente hacer un caleidoscopio  para ver como iba mi vida, y dentro de ello solo me venia a la mente, todo lo sucedido en lo pasado; pese a que yo jure nunca dar vuelta atrás, luego comprendí que no es posible dejar atrás todo.
Mi hermana vio el bajón en el que me encontraba, y me recomendo que buscara ayuda profesional, por que ya habia intentado buscar la solucion en amigos, pero como es pensado por todos, ellos solo aciertan aveces, siguiendo el consejo de mi hermana fui donde un psicólogo, bueno yo hubiera preferido eso, pero era psicóloga, cuando fui a la primera sesión, me senti estupido que una persona que no me conociera pudiera ayudarme; pero como mi positivismo superaba a mi añejo negativismo inste a contarle todo lo que habia pasado, el porque me encontraba en un lugar en donde nunca pensé estar.
Comencé hablándole de sobre la soledad que me gobernaba, y el tiempo muerto por el que pasaba, la rutina en que estaba decayendo mi vida , los compromisos en que me metía sin saber que podía cumplirlos "alguna vez  tome algo en serio" ahí estaba la pregunta moral imperante en mi, las viejas manías, el desencanto, la inconformidad, todo se revuelve en mi polifacética vida  en donde todo dura menos de lo pensado , y se potencia con mi maldito y obsesivo afán por alcanzar el máximo de personalidades. 

Luego vinieron mis quejas respecto a los  ataques gratuitos a mi persona por parte de la sociedad, no se que tiene el mundo contra mi, todos son unos obsesos respecto a los parámetros que la sociedad crea, por que les interesara tanto el ejercer presión sobre las personas, hasta tal punto en donde ellos imperan en tu decisión de que ponerte para salir u como debes ser o que actitud tomar, pero fuera de esa cosas banales para mi lo que si me afecto es que establezcan que una persona como yo tenga que estar cien por ciento en forma, "ja!" no es que me burle de las personas que si estén forma y cuiden su cuerpo,  es tan solo me que causa gracia como es que influye en el pensar colectivo como las personas, pero que se va hacer, bueno  mejor sigo,

volviendo a los problemas personales que me embargaban y dejando de lado todos aquellos conflictos existencialistas, le dije a la psicóloga La vida perjudica la expresión de la vida, si viviese un gran amor nunca lo podría contar, y yo creo que la psicóloga vio por donde iba a mi problema, por que no basto siquiera que le dijese el problema de fondo por el que me encontraba ahí, ella postro su mirada en mi y yo di por sentado que ella descubrio lo que en ese momento pasaba, si ella hubiera dicho otra palabra acertada juro que hubiera llorado como un niño ante su presencia, pero ella solo dijo: "hay un especie de simbiosis" .

Termino de escribir este primer articulo, poniendo en claro que recién voy en mi primera sesión, y que la psicóloga me recomendó escribir para que no me sintiese solo.

 

Yo al desamor: ¿por cuánto tiempo más crees que puedas sujetar mis manos?
 



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