Hola... aún no sé cómo te llamas, aún no sé cómo te
conoceré, aún no sé en qué circunstancias habré de verte, a decir verdad aún no
sé absolutamente nada de ti y cualquiera que lea esto puede pensar que estoy
loco por escribir algo que por el momento no tiene destinataria fija. Lo único
que sé es que ésta carta es para ti: “mi futura enamorada” y por lo tanto tarde
o temprano (tal vez más temprano que tarde) MI FUTURA EX.
Como dije, aún no tienes nombre para mí, pero puede
sin embargo que ya te conozca y por el momento seamos solo amigos, conocidos o
compañeros de la universidad; o tal vez no seamos precisamente amigos y por el
contrario me odies, te parezca creído, te deba dinero (y por eso quizás me
odies), o en un erróneo pero probable prejuicio tuyo, creas que soy medio gay
por escribir webada y media en un blog, y que me guste una que otra canción de Sin
bandera en un lejano y oscuro pasado mío, en el cual esos ritmos estaban de
moda. (Dios, no puedo creer que lo haya confesado públicamente).
Sea cual sea el escenario, no importa sinceramente tu
procedencia. Lo único que importa es que de antemano te quiero pedir disculpas
ahora, porque en su momento seguramente no me las aceptarás. Discúlpame por no
colmar tus expectativas, por haberte hecho perder el tiempo, por ser un
pusilánime que no acepta correr riesgos, por hacerte pensar que un durazno
verde tiene un mayor coeficiente intelectual que yo, por ser un insensible,
desgraciado, mal hombre, canalla, o cualquiera que sean las frases y adjetivos
peyorativos con los que efusivamente me califiques delante de tus amigas las
cuales tal vez por solidaridad secundarán tus ofensas hacia mí. Todo esto
obviamente después de que dé por terminada nuestra relación.
Claro está que me reclamarías de esa forma tan
elocuente, siempre y cuando en el poco o mucho tiempo que estemos juntos, te
enamores de mí. Pero como eso –por lo menos en mi caso- no es muy común que
suceda, también existe la opuesta posibilidad de que vayas a comenzar una
relación conmigo sin el menor resquicio de amor, ya sea por despecho, o por
pasar el rato, o por no estar acostumbrada a la soledad, o por apuesta (que
seguramente perdiste), o porque te choteó algún amigo mío y me tomas a mí como
improvisado premio consuelo, o bueno; sin ánimo de ser tan pesimista sino mas
bien realista, tal vez comiences una relación conmigo sin muchas esperanzas de
que funcionemos como pareja pero con un ánimo medianamente optimista de darte una
nueva oportunidad en el amor.
En fin; si alguno de los anteriores o alguno similar
es el caso, entonces créeme que más que un daño me harías un favor, me quitarás
un peso de encima al saber que no te afectará tanto cuando te diga la gastada
pero infalible frase: “EL
PROBLEMA NO ERES TÚ…SOY YO” que los humanos de todas las razas,
etnias, condiciones sociales, y edades, usamos como último –y a veces único-
recurso para finalizar un amor baldío.
… Solo Dios sabe en cuántas lenguas se
habrá traducido ese milenario“El problema no eres tú…soy yo” y más aún, a
cuántas personas habrá salvado…
Ya que nos estamos sincerando déjame decirte que soy
algo cobarde para terminar relaciones, y creo que es un padecimiento
generalizado entre muchas personas de mi entorno, es decir: Cuando sabemos
–algunos amigos y yo- que una relación debe de acabar; por alguna extraña razón
preferimos que sean ustedes –las mujeres- las que digan “ya no te quiero”, ”no me busques más”,
“me gusta otro chico”, “soy lesbiana” o
no sé, cualquier cosa que nos quite el cargo de consciencia de haberle roto el
corazón a alguien –o por lo menos de pensar que lo rompemos- o en su defecto,
simplemente para hacernos los ofendidos.
Por lo tanto lo más probable es que haga todo lo
posible para que seas tú la que se aburra de mí, utilizando ruines tácticas en
pro de tu desilusión y de mis egocéntricos intereses anímicos: Dejaré de
llamarte al celular, te diré que estoy ocupado cuando quieras verme, preferiré
quedarme en casa un sábado viendo una maratón de DR HOUSE en
vez de acompañarte a tus reuniones de amigas, buscaré cualquier excusa para no
ir a tu casa al punto de decirte que tengo que comprar figuritas para llenar mi
improbable álbum: “El fascinante mundo del caracol”…no lo sé. En
ese momento algo se me ocurrirá. ¡Pero de que te aburres, te aburres!
Así endosaré a tu cuenta sentimental, la módica
factura de “cortar conmigo.” Sin roche nomás me lavaré las
manos de ese trabajo sucio. Haciéndome la víctima, fingiendo sorpresa ante tu inevitable
“Jesús, lo siento pero esto no va más”. Simulando ante esa frase la
más cruda indignación al mismo estilo de mujer maltratada en talk show de Laura
Bozzo, y en un extremo de conchudez yo te responderé casi con lágrimas en los
ojos algo como “No puede ser que me digas esto… ¡seguramente hay
otro!.. -y si efectivamente hay otro y de casualidad acierto, eso te
hará sentir más miserable aún- …Y yo que estaba preparando algo
especial para nuestro aniversario”… -Frase que me diré a mi mismo pero
en voz alta para que me escuches, obviamente con la mirada perdida en el
vacío-.
Claro que no podré exagerar tanto porque qué tal en
una de esas te conmueves con mi histrionismo y decides darme una nueva
oportunidad… no pues, no puedo correr riesgos.
Chamba es chamba, lo justo pe’ varón… “Bisnes
son Bisnes”.
Dejando de lado las escenas tragi-cómicas que se me
cruzan por la mente, puede que no sea difícil que te aburras de mí sin que yo
haga ninguna de las cosas antes mencionadas, y seguro no será necesario que
terminemos yo con el rótulo de víctima ni tú con la de victimario frente a
nuestras amistades. PERO DE DARSE EL
CASO DISCÚLPAME TAMBIÉN POR ESO, POR SER (POR QUE VOY A SER) TAN MIERDA
CONTIGO.
Una prueba de que mis disculpas son sinceras es ésta
carta, una suerte de “MEA CULPA” declarada y confesa que me roba ahora mismo,
horas de sueño.
Si te escribo ésta carta hoy; no es sólo para
excusarme por lo que haré, sino también para explicarte el porqué lo haré, y
más que nada lo hago con la esperanza de que me entiendas, así no compartas mis
ideas que en su mayoría son desvaríos…por lo menos quiero que me entiendas.
Hoy –y no hablo de éste día en particular sino del
Tiempo Presente- tengo la seguridad de que sea en el momento que llegues, sea
como sea que te llames, sea cual sea el tiempo que estemos juntos, seas como
seas por dentro o por fuera… No terminaremos juntos atorándonos con perdices
por la eternidad como terminan empachados los protagonistas de los cuentos infantiles.
Y no es algo personal, me refiero a que, no es que
contigo sepa que me irá mal y con la que siga después de ti quizás me vaya
bien. Hablo de ti Futura Ex como algo abstracto, como las que
vendrán después, no sé cuántas…
Hoy estoy tan decepcionado del amor de pareja que no
me quita el sueño pensar en cuándo llegarás, la verdad ya ni me acuerdo cómo se
siente esa ansiedad por ver, tener, o querer a alguien. No es un decir o una
frase populachera; créeme, LITERALMENTE ya no recuerdo qué se siente estar
enamorado. Y ahora, por más que suene a la más irónica joda, lo digo en serio: “El problema no eres tú, soy yo”
ES CIERTO TENGO UN
PROBLEMA, PERO NO SIEMPRE FUI ASÍ ¿SABES? Yo también me he enamorado, tal vez con más
intensidad que muchos. Me he enamorado no una, sino muchas veces, el detalle
fue que me enamoré muchas veces pero de una misma persona, es decir en varias
etapas y grados (mismo terremoto con posterior tsunami) y eso fue tergiversando
mi concepción de la palabra “amor”. Hasta llegar hoy a significar tan solo un:
amor = idealización.
Creo que todos -seguramente también tú- tenemos a
alguien en la memoria que marca un antes y un después en la vida afectiva de
cada uno. En mi caso te diré que más que marcar, esa relación borró algunas
cosas. Borró por ejemplo la sección “SER
DETALLISTA” en mi sistema, ese chip ya caducó en mi cerebro y a diferencia
de los celulares, éste no tiene portabilidad para poder mudarme a otro
operador.
Por otra parte, en lo que se refiere a sacrificios,
antes por ejemplo podía correr kilómetros desde mi casa hasta la suya en medio
de una enardecida huelga de transportistas solo para cuidarla de unos leves
indicios de gripe, ahora en cambio a menos que sufras algo parecido al virus
del Ébola, difícilmente tomaría un taxi para ir a verte si estas enferma.
Antes podía sentir una extrema adrenalina verte en
clases o tal vez encontrarte en algún lugar a solas, ahora sin embargo no
podría entrar ni siquiera saber algo de ti.
Como dije antes, ya no recuerdo lo que se siente estar
enamorado, dibujar corazoncitos en las últimas páginas de mis cuadernos con mi
nombre y el de alguien más dentro, o sentir el estrés de ver que se acerca otro
aniversario y querer hacer una cena romántica pero darte cuenta que tu nunca
tal vez dejes de ser una niña.
…Claro que no recuerdo como se sentía eso, de lo único
que estoy seguro es que era una sensación muy rica. Es como que seas viejo(a) y
recuerdes la primera vez que te subiste a una montaña rusa, no puedes volver a
sentir esa adrenalina pero sabes que fue increíble…
…TENGO MIEDO FUTURA
EX, MIEDO DE NO PONERME NERVIOSO CUANDO TE VEA LLEGAR A UNA CITA, MIEDO DE
NO ARREGLARME EL CABELLO DISIMULADAMENTE Y PONER MI MEJOR CARA DE GALÁN DE
FERIA MIENTRAS TE ACERCAS. TENGO MIEDO DE QUE ME DE IGUAL QUE ME VEAS EN BUZO O
EN TERNO. DE NO PODER VER A TRAVÉS DE TUS OJOS… Y DE QUE PARA LOS MÍOS SÓLO
ESTÉS RICA, MÁS NO BONITA… MIEDO DE NO DECIRTE
CURSILERÍAS AL OÍDO, Y MÁS MIEDO AÚN DE QUE DE HACERLO NO ME LAS CREAS… PORQUE
TODAS ESAS COSITAS TONTAS, ESOS DETALLES EN LOS QUE POCOS SE FIJAN HACEN
(HACÍAN) PARA MÍ, DE LA NADA UN TODO.
Pero por sobre todas esas cosas de lo que tengo más
miedo o tal vez será preocupación no lo sé, es de algo bastante simple pero que
me tiene dando vueltas en la cabeza cuando pienso en ti, y es el motivo
principal por el cual empecé a escribir este post:
…TENGO MIEDO A
ESTAR EQUIVOCADO EN TODO LO QUE DICE ESTA CARTA. Y que cuando llegues
cambies por completo mi actual y fatalista filosofía con respecto al amor, que
cambies mi plan pre-establecido de ruptura al cual mentalmente ya me he
preparado, miedo de que me sorprendas con alguna manía tuya o llames mi
atención más que el común denominador de mujeres, de que de alguna manera hagas
que quiera arriesgarme de nuevo a enamorarme, que me ponga nervioso al verte,
que me guste conversar contigo, miedo de que sin proponértelo enmudezcas con un
beso este extraño dolor y desconfianza que siento, que para gustarte un poco
más este dispuesto hasta a usar crema humectante, hidratante y porqué no,
también exfoliante… que me hagas creer de nuevo en los detalles, que gustoso
también haga algunos sacrificios… QUE ME
SAQUES DEL ARRESTO EMOCIONAL VOLUNTARIO AL QUE HOY ESTOY SOMETIDO; Y QUE CUANDO
LLEGUES, ASÍ COMO LA MAYORÍA DE COSAS EXTRAÑAS Y BUENAS QUE ME HAN PASADO…ME
ENCUENTRES DESPREVENIDO.
Esos son mis miedos. De leer todo esto supongo que
pensarás que es el peor currículum con fachada de carta que jamás has visto, y
puede que no estés equivocada. Puede sin embargo que de algún modo te interese
la sincera conchudez con la que me desnudo emocionalmente en éstas líneas y aún
así estés dispuesta a conocerme. A conocerme verdaderamente. ¿Estarás
dispuesta? Aún no lo sé.
DE CUALQUIER MODO LO
AVERIGUAREMOS CUANDO LLEGUES… FUTURA EX.
